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Covid-19

Covid-19: cómo es la enfermedad en el contexto laboral

Desde el 1 de enero de 2022 el COVID-19 ha dejado de ser una enfermedad profesional no listada para la casi totalidad de los trabajadores; decimos casi totalidad, porque sigue considerándose no listada para el grupo de trabajadores de la salud y de los miembros de fuerzas de seguridad federales o provinciales que cumplieran servicio efectivo, dado que, respecto de ellos, como había quedado dispuesto por los decretos 367/2020 y 39/2021, se extenderá -tal consideración- hasta los 60 (sesenta) días posteriores a la terminación de la emergencia sanitaria.

Como la emergencia sanitaria se prorrogó hasta el 31/12/2022, respecto de este grupo especial, la categorización de la enfermedad COVID, como profesional no listada, se extenderá hasta el último día de febrero de 2023.

¿Cómo queda considerada la enfermedad COVID-19 para la mayoría de los trabajadores?

El Covid-19 como enfermedad inculpable

Si la enfermedad impide la prestación del servicio no afectará el derecho del trabajador a percibir su remuneración durante un período de tres (3) meses si su antigüedad en el servicio fuere menor de cinco (5) años, y de seis (6) meses si fuera mayor.

En los casos en que el trabajador tuviere carga de familia y por las mismas circunstancias se encontrara impedido de concurrir al trabajo, los períodos durante los cuales tendrá derecho a percibir su remuneración se extenderán a seis (6) y doce (12) meses, respectivamente, según si su antigüedad fuese inferior o superior a cinco (5) años.

La remuneración, que en estos casos corresponda abonar al trabajador, se liquidará conforme a la que perciba en el momento de la interrupción de los servicios, con más los aumentos que durante el período de interrupción fueren acordados a los de su misma categoría por aplicación de una norma legal, convención colectiva de trabajo o decisión del empleador.

Si el salario estuviere integrado por remuneraciones variables, se liquidará en cuanto a esta parte según el promedio de lo percibido en el último semestre de prestación de servicios, no pudiendo la remuneración del trabajador enfermo o accidentado ser inferior, en ningún caso, a la que hubiese percibido de no haberse operado el impedimento.

Las prestaciones en especie que el trabajador dejare de percibir como consecuencia del accidente o enfermedad serán valorizadas adecuadamente.

Al no estar cubierta la enfermedad por el Régimen de Riesgos del Trabajo, como era hasta el 31/12/2021, el empleador se debe hacer cargo del pago de las remuneraciones, tal y como indica el artículo 208 de la LCT.

Obviamente con el altísimo nivel de ausencias, producto del importante incremento de casos en estos momentos, las empresas deben afrontar los salarios sin prestación laboral, con lo que ello implica también en la marcha concreta de los negocios, ya sean actividades comerciales, industriales o de servicios.

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Fuente: Errepar